fbpx

Odio, mentiras, sanchismo y la resignificación del Valle de los Caídos

Óscar Rivas, director de Forum Libertas, denuncia el infame proyecto del Gobierno para el Valle de los Caídos, destacando su verdadero propósito bajo el eufemismo de «resignificación»

COMPARTIR EN REDES

Esto no va de Franco sí, Franco no, cuyo cadáver, cual piratas, exhumaron los sanchistas hace años. Esto va de respeto por la historia y amor a la verdad. Lo cual, me temo, no está en el proyecto que el Gobierno perpetra para el Valle de los Caídos.

De creer lo que nos dice el propio gobierno sanchista, lo cual ya es mucho creer, en virtud del acuerdo al que, al parecer, ha llegado con el Vaticano, permitirá el mantenimiento de la comunidad benedictina y respetará la cruz. Eso sí, al precio de eternizar la infamia y la vergüenza para España. Pues, según nos avanzan, al módico precio de 31 millones de euros —para esta gente la ideología actúa siempre como coartada para el negocio— pretenden convertir el Valle, que durante décadas sirvió de sereno sepulcro para la reconciliación de quienes un día cruzaron armas e ideas, en un aquelarre miserable.

Su vocación, y así lo reconocen, pues carecen de vergüenza, es asemejar el régimen de Franco con el de Hitler. Quieren, y así lo confiesan, pues no tienen escrúpulos, crear un museo semejante al que en Polonia exhibe los crímenes del holocausto nazi. Tal vez para ocultar que el único holocausto que en este país ha existido es el que sus ancestros ideológicos, los socialistas y comunistas de ayer, trataron de perpetrar, precisamente, contra la Iglesia.

Lo que pretende el Gobierno socialista es lo de siempre, ocultar sus crímenes del pasado con sus mentiras del presente. Invertir la relación de la verdad, convirtiendo a las víctimas en verdugos y a los verdugos en víctimas.

Dividir a los españoles, enfrentarlos, desangrarlos de nuevo, en provecho de un gobierno que, amén de la mentira, no tiene otro alimento que el odio. Como buenos negacionistas, niegan la historia porque ésta no les favorece. Odian la verdad porque la verdad no les conviene. De ahí que anhelen su entierro.

Sánchez y su banda dicen sentirse muy satisfechos por el acuerdo suscrito con el Vaticano. Y eso ya es en sí mismo preocupante. Cuando el malvado ríe, y Sánchez lo es, el justo tiene razones para temblar. No queremos creer que la Iglesia, que representa el Bien y la Verdad, haya podido llegar, aun de buena fe y con las mejores intenciones, a un acuerdo con un Gobierno que representa el Mal y la Mentira.

Un gobierno que, desde su ascenso al poder, hace seis años —eternos de oprobio e indignidad— no ha hecho otra cosa que servirse del mismo para hacer volar las libertades más básicas y los derechos fundamentales de los españoles. Llegar a un acuerdo con el sanchismo, supone aceptar como verdades su discurso, trufado de trampas, odio y mentiras.

Las trampas empiezan ya con su lenguaje venenoso y, por venenoso, perverso. El gobierno se excusa en que quiere «resignificar» el Valle. Sin embargo, sabemos lo que quiere decir con ello.

Resignificar, en lenguaje ultra, y el sanchismo lo es, implica corromper o pervertir la naturaleza de ese algo que se quiere resignificar. Resignificar el Valle equivale, que nadie se llame a engaño, a des-significarle de su sentido cristiano.

Des-significar su sentido cristiano implica suprimirlo, y ello no es posible con la cruz presidiendo el Valle. Si la resignificación de ese espacio pasa necesariamente por la des-significación de la cruz, la des-significación de la cruz pasa necesariamente por su destrucción.

Creo que nadie, con un cierto sentido de la experiencia sanchista, podría albergar dudas a este respecto. Hoy lo niegan, pero cuántas veces han negado haber afirmado lo que en su día afirmaron.

No, no creemos en su palabra, porque no la tienen.

Si al sanchismo hemos de concederle algún atributo es que miente por sistema, casi en la misma medida en que odia, también por defecto. El socialismo actual odia al cristiano, y no hay símbolo más cristiano que la cruz. La cruz es un signo de salvación que libera al hombre y el objetivo de Sánchez es oprimirlo, privarlo de libertades.

El sanchismo no puede convivir con la cruz, porque el sanchismo no puede convivir con la libertad.

La propia ley que ampara este acto criminal que ahora tratan de acometer en el Valle, viene amparado por una ley discriminatoria y liberticida que discrimina a los españoles, coartando la libertad de expresión que les confiere la Constitución. Esta prescribe que «los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social». El problema es que el sanchismo no hace otra cosa que prescribir contra la Constitución, hasta el punto de postergarla a papel mojado.

Ayer mismo, Forum Libertas publicaba un artículo en el que exponía el carácter liberticida y cristianófobo que avalan las diferentes normas impuestas por el gobierno de Sánchez. En nombre de la democracia, desmantela la democracia. En nombre del Estado de Derecho, desmantela el Estado de Derecho. Y en nombre de la libertad, la hace saltar por los aires.

El gobierno de Sánchez siempre encuentra una ley para amparar el crimen.

Ahora bien, ¿a quién puede extrañarle? Tiene como socio preferente a los ultras de Sumar, Podemos, e incluso al partido de ETA (mil muertos en su haber, además de 182.000 exiliados). Es el gran avalista del régimen genocida de Maduro (8 millones de exiliados y miles de presos políticos en sus campos de tortura); el gran impulsor del golpismo catalán, que aboga por el supremacismo racial y político; el mismo gobierno anegado de corrupción e inmundicia.

Si, como dice la palabra del Señor, por sus frutos los conoceréis, estos son los frutos del Gobierno de Sánchez.

Un gobierno extremista, corrupto, cristianófobo, liberticida y tremendamente impopular (las encuestas hablan de ello) que ahora, so pretexto de resignificar el Valle, desea imponernos una secuencia más de la podredumbre moral y antidemocrática que, para desgracia del Bien y la libertad, lleva años exhibiendo.

No sabemos con certeza cuáles son los términos del acuerdo al que, si hemos de creer lo publicado, la Iglesia ha llegado con el Gobierno de Sánchez. Pero sí tenemos una certeza: quien pacta con piratas, aun cuando lo haga de buena fe, asume el riesgo del engaño. Espero equivocarme, pero jamás deberíamos fiarnos de la palabra de un pirata. Y Sánchez no es otra cosa.

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

2 Comentarios. Dejar nuevo

  • Chimo de Patraix
    2 abril, 2025 08:50

    Óscar, como sabes perfectamente, el problema no es el «sanchismo» – que a saber qué es eso – sino el PSOE. Y el PSOE en connivencia con el Partido P’ayudar y el «Vaticano».

    Responder
  • María del Pilar
    3 abril, 2025 11:20

    Buenos días, me encanta como hablas, porque es verdad, animo que Jesús dijo que si todas las bocas las callaran hasta las piedras hablarian, es una gran alegría saber que jamás acabarán con la Iglesia ni con los cristianos, Jesús lo dijo y lo que dice lo cumple, al menos esa es mi experiencia de vida, todo lo que me ha prometido Cristo atraves de la Iglesia se ha cumplido, bendito sea Dios que propicio un Salvador tan grande y verdad, un abrazo Oscar, sigue te apollamos.

    Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.