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Behemoth en Milán: La parodia de la Santa Misa que está atrapando a los jóvenes

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El próximo 9 de abril, el histórico local de conciertos Alcatraz, en Milán, albergará uno de los eventos más controvertidos de la escena musical actual: la presentación de Behemoth, una banda de blackened death metal polaca cuyo contenido y estética están profundamente enraizados en el satanismo.

Este evento es un reflejo de cómo prácticas de carácter demoníaco han comenzado a ser normalizadas en la cultura popular.

Esto implica la creciente aceptación pública de lo que, tradicionalmente, se consideraba una práctica subversiva y peligrosa.

El concierto de los Behemoth es una parodia explícita de la Santa Misa, algo que el propio grupo no oculta.

De hecho, sus integrantes se identifican como seguidores devotos de Satanás, y su música está llena de blasfemias y símbolos que invocan a Lucifer.

Las letras de sus canciones incluyen himnos dedicados al Príncipe de las Tinieblas, mientras que las carátulas de sus discos y la estética de sus presentaciones están cargadas de símbolos satánicos.

Este tipo de arte y expresión, que antes se relegaba a círculos marginales, ha ido ganando cada vez más espacio, impulsado en parte por el poder de las redes sociales y el marketing musical global.

Existe un peligro espiritual objetivo en el hecho de asistir a este tipo de conciertos.

La música de Behemoth no es una forma de entretenimiento, sino un vehículo directo para la propagación de la blasfemia y la adoración del demonio.

Desprecio hacia la figura de Cristo

La fascinación que muchos jóvenes sienten por esta banda no es casual; se trata de un proceso en el que, de manera casi imperceptible, se les introduce en un culto a Satanás.

La seducción que ejerce esta música sobre los jóvenes no solo los aleja de los valores cristianos, sino que, en algunos casos, los abre a experiencias espirituales negativas que pueden llevarlos a ser víctimas de posesiones demoníacas o de la influencia de sectas satánicas.

Este fenómeno no es aislado. Behemoth es solo uno de los muchos grupos que, bajo la etiqueta de «metal extremo» o «rock alternativo», promueven ideologías y prácticas abiertamente anticristianas. Bandas como Satyricon o Rotting Christ, que también participarán en el concierto, comparten la misma ideología que desprecian la figura de Cristo y glorifican al demonio.

Sin embargo, lo que resulta más preocupante es el contexto en el que estos conciertos se están llevando a cabo. La promoción de estos eventos, apoyada por medios de comunicación de gran alcance y plataformas de venta de entradas como Vivaticket, demuestra que el satanismo ya no es un fenómeno oculto, sino que se está integrando de manera cada vez más visible en el mainstream cultural.

La creciente aceptación pública de estas manifestaciones satánicas se inscribe dentro de un proceso más amplio de secularización y desafección religiosa que se está viviendo en muchas sociedades occidentales.

La exclusión de Jesucristo de la vida pública deja un vacío espiritual que, en algunos casos, es llenado por fuerzas oscuras. Este vacío no solo afecta a las personas, sino que tiene consecuencias a nivel social y cultural.

El caso de los Behemoth en Milán refleja esta tendencia. El hecho de que el evento cuente con el patrocinio de marcas de renombre y que se haya convertido en un éxito de ventas muestra que la cultura juvenil está cada vez más dispuesta a participar en estas manifestaciones de oposición explícita al cristianismo.

Normalización del satanismo

Sin embargo, esta «rebeldía» no es simplemente un acto de contracultura, sino una estrategia profundamente ideológica que busca desmantelar los pilares de la civilización cristiana. Al hacerlo, busca minar los cimientos de la moralidad, la ética y la espiritualidad que han sustentado a muchas sociedades occidentales durante siglos.

Ante esta situación, la pregunta inevitable es: ¿Cómo podemos hacer frente a esta normalización del satanismo?

Desde un punto de vista espiritual, es esencial que los cristianos oren y se ofrezcan en reparación por los actos de blasfemia que se perpetran en estos conciertos.

La oración, la adoración y la participación en Misas de reparación son medios eficaces para contrarrestar el daño espiritual que estos eventos pueden causar. Además, es crucial que los padres y educadores guíen a los jóvenes a reconocer los peligros de estas influencias y los ayuden a fortalecer su fe.

El concierto de los Behemoth no es solo un espectáculo musical. Es una manifestación pública de un fenómeno mucho más profundo y preocupante: la infiltración y normalización de prácticas satánicas en la cultura popular. El riesgo es que esta normalización continúe, llevando a más jóvenes por un camino de oscuridad espiritual.

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