No escribí este libro con intención de polemizar, sino con la voluntad de comprender y de hacer comprender una realidad que me resulta profundamente inquietante: la extensión del abuso sexual a menores en nuestra sociedad y el desequilibrio mediático e institucional con el que se trata.
A medida que avanzaba en la investigación, los datos se volvieron imposibles de ignorar. El número de casos, la evolución en las últimas décadas y, sobre todo, el perfil de las víctimas —con una prevalencia especialmente alta entre las adolescentes de 14 a 17 años— revelan una realidad silenciada, incluso dentro del discurso feminista más comprometido.
¿Por qué se mira hacia otro lado?
Me he esforzado por reunir y analizar casi todas las fuentes relevantes: desde las encuestas de los años noventa hasta los informes anuales del Ministerio del Interior, los registros de sentencias, estudios de entidades como ANAR y Save the Children, los informes de la Iglesia —incluido el Informe Cremades— y también los elaborados por *El País* y el Defensor del Pueblo. El contraste de estos datos ofrece resultados que, por sí solos, cuestionan el enfoque dominante.
Uno de los hallazgos más significativos es que, si bien el abuso sexual a menores es un problema grave y creciente en la sociedad, en el caso de la Iglesia Católica —donde se ha concentrado casi exclusivamente la atención pública y política— los casos, aunque condenables sin paliativos, son marginales y decrecientes, especialmente en las dos últimas décadas. Sin embargo, el Congreso de los Diputados decidió encargar una investigación exclusiva sobre la Iglesia, rechazando apenas unos meses antes una propuesta similar sobre el entorno escolar, donde los datos muestran que los abusos son mucho más frecuentes.
Estas contradicciones no pueden explicarse sin tener en cuenta el peso de una agenda ideológica que condiciona la percepción pública del problema. El tratamiento mediático, la orientación de las investigaciones oficiales y la forma en que se construyen los relatos dominantes contribuyen a que la Iglesia actúe como chivo expiatorio, desviando la atención de donde más falta hace intervenir.
Es cierto que este libro puede resultar incómodo. Pero si incomoda es porque plantea hechos, no suposiciones. Porque confronta relatos con estadísticas. Y porque se atreve con un tema que, en España, parece intocable… salvo que el acusado sea católico.
Mi intención no es eximir a nadie de responsabilidad, sino reclamar una mirada justa, completa y honesta sobre un problema que no admite más silencios ni más manipulaciones. Por eso escribí *La pederastia en la sociedad y la Iglesia. El gran chivo expiatorio*. Porque si no hablamos de todo, no solucionaremos nada.
El libro lo presenté en Madrid el pasado lunes 24 de marzo, en la Fundación Universitaria Española, en un acto que contó con la participación del exministro y exdiputado europeo Jaime Mayor Oreja, el editor Humberto Pérez-Tomé y el propio autor, en un coloquio moderado por Isidro Catela Marcos, editado por Almuzara en su colección Sekotia Libros, la misma que recientemente publicó *El mundo al revés*, del general italiano Roberto Vannacci, también polémico, aunque por razones distintas.
El libro se encuentra ya en las librerías.
- Almuzara Libros: https://almuzaralibros.com/fichalibro.php?libro=9176&edi=7
- Amazon (físico): https://www.amazon.es/PEDERASTIA-SOCIEDAD-EXPIATORIO-Reflejos-Actualidad/dp/8419979694/