Los mosaicos en cuestión, creados por Marko Rupnik, fueron añadidos a la fachada neogótica de la basílica de Lourdes en 2008.
Sin embargo, el legado de Rupnik como artista ha quedado opacado por las graves acusaciones en su contra.
Rupnik ha sido acusado de abuso espiritual, psicológico y sexual, especialmente hacia religiosas.
Estas acusaciones han generado un escrutinio generalizado de sus obras de arte, que se han exhibido en numerosos sitios religiosos a nivel mundial. Sus trabajos, que incluyen representaciones de escenas religiosas como los misterios luminosos del Rosario, se han instalado en varios santuarios en Europa y América del Norte, incluidos lugares prominentes como el Vaticano, Fátima y el Santuario de San Juan Pablo II en Washington, D.C.
Las revelaciones públicas de estas acusaciones han obligado a muchas iglesias e instituciones religiosas a reevaluar la exhibición de las obras de Rupnik.
El paso simbólico
El Obispo Jean-Marc Micas de Tarbes y Lourdes, quien ha estado al frente de la resolución de este tema, explicó que esta acción es un «segundo paso» en una serie de medidas para abordar la presencia de los mosaicos.
Esta decisión sigue a una medida anterior tomada en julio de 2024, cuando se dejó de iluminar los mosaicos durante las procesiones nocturnas del rosario.
Este gesto simbólico redujo la prominencia de las controvertidas obras de arte. La decisión de cubrir los mosaicos, comenzando con las puertas laterales de la basílica el 31 de marzo, forma parte de un esfuerzo más amplio para hacer que el espacio sagrado sea más accesible para todos los peregrinos, especialmente aquellos que puedan encontrar el arte ofensivo o doloroso debido a las acusaciones contra el artista.
En una publicación en línea, el Obispo Micas reconoció la dificultad emocional y espiritual que representan los mosaicos, y afirmó que la decisión fue tomada en colaboración con su equipo.
Subrayó la importancia de garantizar que la entrada a la basílica, especialmente durante el Jubileo de la Esperanza en 2025, fuera un espacio acogedor y sanador para todos. Este paso se alinea con su enfoque más amplio sobre cómo tratar el legado de las obras de Rupnik en Lourdes, que prioriza la dignidad y la sanación de las víctimas de abuso.
El Jubileo de la Esperanza y el viaje de los peregrinos
La cobertura de los mosaicos se da en un momento significativo para el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, ya que se está preparando para el Jubileo de la Esperanza de 2025.
Este evento especial ha sido designado por el Obispo Micas como uno de los dos lugares dentro de la diócesis donde los peregrinos pueden recibir una indulgencia plenaria jubilar. El momento de la cobertura es simbólico, ya que coincide con el Día Memorial de Oración por las Víctimas del Abuso Sexual, que tuvo lugar el 28 de marzo de 2025.
El Obispo Micas también señaló que las puertas de entrada de la basílica, ahora cubiertas, servirán como un poderoso símbolo para los peregrinos. Las cubiertas están marcadas con la frase «Con María, Peregrinos de Esperanza 2025», enfatizando el viaje esperanzador de fe y sanación que los visitantes de Lourdes emprenden. El acto de pasar a través de estas puertas durante este Jubileo tiene como objetivo ser una experiencia profunda para los fieles, representando no solo la entrada física a un espacio sagrado, sino también la entrada espiritual a un momento de reflexión, sanación y renovación.
Si bien la cobertura de los mosaicos es un paso visible e inmediato, el Obispo Micas ha subrayado que esta es parte de un enfoque a largo plazo. La comisión del santuario, formada en mayo de 2023, está trabajando de manera cuidadosa y meticulosa para decidir el destino final de los mosaicos.
Aunque el Obispo cree personalmente que las obras de arte deberían ser retiradas eventualmente, ha enfatizado la necesidad de paciencia y deliberación, reconociendo las complejidades legales que conlleva el arte en Francia y la importancia de tomar pasos medidos.
Un efecto dominó en la Iglesia
La decisión de cubrir los mosaicos de Rupnik en Lourdes no es un caso aislado.
Otras instituciones religiosas, incluidos los Caballeros de Colón, también han tomado medidas similares, cubriendo los mosaicos de Rupnik en capillas en Washington, D.C., y Connecticut.
La decisión en Lourdes envía un mensaje no solo a la comunidad católica, sino también al público en general. Muestra que la Iglesia está tomando medidas concretas para abordar la crisis de abuso, incluso cuando implica confrontar verdades incómodas sobre su historia y las obras de figuras prominentes.
1 Comentario. Dejar nuevo
¿Son tantas las víctimas de Rupnik que acuden a Lourdes? ¿Y entre ellas son tantas las que miran los mosaicos y los reconocen como obra de Rupnik? ¿Y de entre estas últimas hay tantas que se sientan ofendidas por los mosaicos? ¿Y qué hacer entonces con las pinturas de alguien moralmente tan poco recomendable como Caravaggio? ¿O con la música del compositor Carlo Gesualdo, un asesino, arrepentido sí, pero sesino de su mujer, del amante de su mujer y de su propia hija? El problema no son los mosaicos, el problema es Rupnik. Y otros como él, y los que los encubren, y los que miran hacia otro lado, y los que tardan tanto en actuar, y los que actúan con indecisión y tibieza. Todos ellos han dañado espantosamente a la Iglesia, son sus enemigos desde dentro, los que con su complicidad y su negligencia han facilitado la tarea de demolición que han asumido los enemigos de fuera. Los mosaicos son lo de menos.