Oviedo ha sido testigo del nacimiento de una nueva etapa en el compromiso educativo y cultural de la Fundación Educatio Servanda.
Bajo el título La abolición del hombre: el reto educativo de nuestros hijos, se celebró el pasado 22 de marzo el I Congreso de Familias y Docentes Católicos en Asturias.
La educación no puede desligarse de la verdad
Este evento, fiel al espíritu que lo inspira desde su origen, se presenta como un impulso para todos aquellos que creen que la educación no puede desligarse de la verdad sobre la persona ni de su fundamento trascendente.
El Congreso, que tuvo lugar en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la capital asturiana, contó con la presencia de destacadas figuras del ámbito educativo, académico y eclesial. Entre ellas, Monseñor Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo, cuya ponencia inaugural sobre la verdad de la antropología cristiana del ser humano marcó el tono y la profundidad del encuentro.
El Congreso abordó sin complejos los desafíos más urgentes a los que hoy se enfrenta la educación: la disolución de la identidad sexual, la imposición de ideologías contrarias a la ley natural, el vaciamiento cultural de la figura humana, el uso del cine como herramienta de ingeniería social, y la necesidad urgente de plantear alternativas educativas arraigadas en la verdad de la persona.
Hoja de ruta
Frente al panorama de desconcierto cultural y legislativo que vive nuestra sociedad, el Congreso no se limitó a hacer un diagnóstico certero de la situación, sino que ofreció una hoja de ruta para educadores y familias. Así lo expresan las conclusiones finales, verdaderamente programáticas, que recogen el alma del evento:
-Se reafirmó la dignidad inviolable de la persona como pilar irrenunciable de toda acción educativa.
-Se proclamó con claridad la verdad sobre la identidad sexual del ser humano como varón y mujer, denunciando su negación como uno de los síntomas más graves de la actual crisis antropológica.
-Se alertó sobre las ideologías que erosionan la naturaleza humana y sobre las agendas internacionales que, en nombre del progreso, promueven una visión tecnocrática, materialista y relativista de la educación y de la familia.
-Se reivindicó la enseñanza católica como alternativa: una educación exigente en lo académico, rica en lo humano, abierta a la trascendencia y basada en el bien común.
–Se subrayó la libertad educativa como un derecho inalienable de los padres, y no como una concesión del Estado.
–Y se renovó el compromiso con una educación evangelizadora, que forme personas libres, con criterio moral, capaces de vivir con esperanza y con una fe coherente.
La celebración de este Congreso ha sido, además, un testimonio público de que Asturias no es un páramo espiritual ni cultural. Contra el relato dominante que pretende etiquetar de forma reductiva y despectiva a quienes defienden una visión cristiana del hombre, este encuentro ha mostrado que existe una comunidad viva, unida y esperanzada, que trabaja día a día por formar a las nuevas generaciones en la verdad, la libertad y el amor.
Lejos de encerrarse en la autorreferencialidad, Educatio Servanda se proyecta hacia la sociedad con propuestas firmes, realistas y profundamente humanas.
Este primer Congreso en tierras asturianas ha sido el inicio de una siembra prometedora. No ha sido una reacción a la hostilidad del entorno, sino una proclamación serena y valiente de lo que creemos: que solo la verdad educa, y solo desde ella es posible un futuro verdaderamente humano.